viernes, 7 de enero de 2011

ADIÓS 2010

Se acaba el año y con él, comienza la imperiosa necesidad de evaluar qué se hizo y qué se dejó de hacer, para cómo no, planificar un 2011 en el qué sí se cumpla lo que este año no se pudo. Este año sí adelgazo, este año sí ahorro, este año sí me caso, este año sí viajo. Cada quien mentaliza sus resoluciones que no se resumen más que en una ilusión por darle sentido a este contexto espaciotemporal impuesto de años que comienzan y terminan.

Personalmente, me siento más que satisfecha. He conquistado terrenos materiales y espirituales que me habían sido esquivos hasta ahora y que, cómo no, me hacen una mejor persona. O al menos eso quiero pensar.

Este año 2010 lo comencé en Berlín, rodeada de buenos amigos y soportando un frio bestial. Viajecito a Estrasburgo, Frankfurt, Stuttgart. Y de vuelta a la realidad madrileña a continuar mí trabajo en la querida Fundación. Pasaron los meses y con ellos llegó mi visita a Bogotá, con celebración sorpresa de esos treinta añazos que me habría de empujar un par de meses después oficialmente. Una salud algo precaria, pero que no me ha dado mayores dolores de cabeza, figuradamente hablando, y que poco a poco sobrellevé con más medicamentos para el coctel mañanero que atormenta mi ya maltrecho estómago, pero que aparentemente me hacen bien.

Cambio de trabajo y un verano caluroso con múltiples visitas que alegraron mis días ya algo rutinarios en la capi. Noches de fiesta, días de resacas. Trabajar y trabajar. Nuevos proyectos y al final, me quedé con el bichejo amarillo que ocupó mis días y mis noches en la última cuesta del año.  Copas, cenas, viajes cortos, largas charlas.  Ha sido una buena década, ésta la primera del siglo, no me puedo quejar.

De mis resoluciones,  creo que la más importante será seguir en busca de la felicidad, que es, a fin de cuentas, a lo que hemos venido por estos lares. Quiero compartir, quiero viajar, quiero amar. Las dietas, los ahorros, los matris, pueden esperar.  Este nuevo 2011 que se avecina regio, será un gran año para todos. No hace falta sino desearlo.

Madrid, 12 de diciembre de 2010

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