MIS PRIMERAS CUARENTA CRÓNICAS
“Oh the weather outside is frightfulBut the fire is so delightfulAnd since we've no place to goLet It Snow! Let It Snow! Let It Snow!”
Meses atrás comenzó la odisea. Coordinar fechas y precios convenientes en las aprovechadas aerolíneas no era fácil. Tampoco lo era la “inversión” con este salarito de estudiante. Pero se logró, porque no hay sino que proponerse las cosas para lograrlas. Jakob, el noviete alemán de mi amiga Rosse, compañera de clases y de piso en Pamplona, así como de mis primeros pinitos en la capi española, había decidido darle una sorpresa a ella durante su visita a Alemania: YO.
Meses atrás comenzó la odisea. Coordinar fechas y precios convenientes en las aprovechadas aerolíneas no era fácil. Tampoco lo era la “inversión” con este salarito de estudiante. Pero se logró, porque no hay sino que proponerse las cosas para lograrlas. Jakob, el noviete alemán de mi amiga Rosse, compañera de clases y de piso en Pamplona, así como de mis primeros pinitos en la capi española, había decidido darle una sorpresa a ella durante su visita a Alemania: YO.
Vaya sorpresita se llevó cuando, en vez de ver salir a la “tía” y a las “primas” de su adorado amorcito, vio halando un carrito con maletas a esta reina de la panela, saludando como indica doña Tera y Raimundito. Un fuerte abrazo, ella lagrimeó, él sonrió. Qué bueno encontrarme con buenos amigos con los que tanto se ha compartido para una vez más, celebrar juntos el nuevo año, tal como lo hiciéramos para recibir el 2009 en la Puerta del Sol, en Madrid.
Estamos en Frankfurt, la ciudad más importante del estado de Hesse y quinta del país. Aprovechamos la estadía para hacer un city tour que iniciamos en uno de los picos más altos del centro de la ciudad, desde donde se puede divisar la grandeza de una de las sedes de la economía europea, a la Mainhattan de altos edificios y grandes construcciones sobrias que mezclan la modernidad con lo poco que queda realmente clásico.
It doesn't show signs of stoppingAnd I've bought some corn for poppingThe lights are turned way down low...Let It Snow! Let It Snow! Let It Snow!
Nos despedimos de “Bankfurt”, para llegar a Cornwestheim, ciudad aledaña a Stuttgart, de donde es Jakob. Me hospedo en casa de su hermana, Ilona, que no escatimó en grandes atenciones ni un solo segundo. Bebemos varias marcas de cerveza alemana, como reza el protocolo y procedemos a continuar con el ron. Vaya resaquita la del otro día, que terminamos empatando con más cerveza y vinos calientes en la ciudad de cuentos de hadas que es Estrasburgo. Apenas a una hora, cruzando el Rhin, está esta ciudad que pareciera no prometer mucho hasta que realmente se llega allí, a su centro. Luces multicolor y decoraciones navideñas invitan a disfrutar de chocolates, quesos y vinos. Nosotros nos decantamos por el vino caliente que nos devuelve el alma al cuerpo después de mucho frío y una que otra cerveza.
Nos despedimos de “Bankfurt”, para llegar a Cornwestheim, ciudad aledaña a Stuttgart, de donde es Jakob. Me hospedo en casa de su hermana, Ilona, que no escatimó en grandes atenciones ni un solo segundo. Bebemos varias marcas de cerveza alemana, como reza el protocolo y procedemos a continuar con el ron. Vaya resaquita la del otro día, que terminamos empatando con más cerveza y vinos calientes en la ciudad de cuentos de hadas que es Estrasburgo. Apenas a una hora, cruzando el Rhin, está esta ciudad que pareciera no prometer mucho hasta que realmente se llega allí, a su centro. Luces multicolor y decoraciones navideñas invitan a disfrutar de chocolates, quesos y vinos. Nosotros nos decantamos por el vino caliente que nos devuelve el alma al cuerpo después de mucho frío y una que otra cerveza.
Caminamos por una ciudad que parece la sede de un cuento de hadas, con casitas de otro siglo, como esas de galleta y chocolate de Hansel y Gretel, y gente que amablemente nos sonríe si le hablamos en español, que no en inglés. Sorprendente, no me lo esperaba. Una inmensa catedral entre muchas callecitas peatonales llenas de tiendas y restaurantes se impone ante nuestros ojos mientras caminamos una a una y disfrutamos de un ambiente navideño que ya parece decir adiós.
El año nuevo estaba dispuesto para ser recibido en Berlín, capital de esta potencia que cada día me sorprende más. Casi siete horas de coche nos llevan a esta ciudad de blancos caminos. Todo está nevado y según el pronóstico, parece no amainar. No importa, llevo doble calcetín y más ropa encima que una tienda de Zara. Nuestro hotel, la Villa Toscana, es una casa amarilla del siglo XIX que conserva aún su estilacho rococó, de camas rosadas en bordes blancos labrados y cuadros de laboriosos marcos dorados.
Salimos a su conquista después de atravesar sendos caminos en tren y metro hasta llegar a la Puerta de Brademburgo, allí en plena Plaza de París. Después de buscar un restaurante en el que pudiéramos hacer nuestra primera comida en condiciones, turisteamos un poco y volvimos al hotel para ponernos bellos y recibir el nuevo año. Unas copas en la habitación nupcial nos pusieron en calor antes de llegar allí, al gran parque Tiergarten, sede de los Love Parades y del Live 8, y donde también anualmente se reúnen hasta un millón de personas para darle la bienvenida al nuevo año.
Caminamos como locos sobre centímetros de blanca nieve hasta que coronamos la entrada. Una vez allí, logramos adquirir algunos líquidos que nos llevaron a un especial lugar tropical, de música festiva y de mojitos que lograron sofocar esta ausencia de hogar que me acompaña desde hace un buen tiempo. Mi móvil, muerto por batería y por saldo, me impedía comunicarme y eso aumentaba las saudades propias de la lejanía por estas fechas.
Baile, bebeta y grandes sonrisas. Las uvas, importadas del país ibérico, hicieron lo propio en medio de las luces de bengala y de los grandes abrazos y lindas palabras en tantos idiomas que para estas alturas eran ya uno solo. También el cava comprado a última hora. La fiesta fue rematada en discoteca alguna y ya para la madrugada, éramos apenas la sombra de nuestras propias almas.
When we finally kiss good nightHow I'll hate going out in the storm!But if you'll really hold me tightAll the way home I'll be warm
Despertamos pocas horas después con un excelente desayuno tipo “Brunch” de cava, zumo de naranja, salmón, jamones, quesos, huevos y frutas que nos dejó tanqueados hasta la próxima comida que solo se dio al final de una jornada llena de visitas a puntos turísticos que recordaban esos males de la humanidad, esas barreras que dejan un sabor amargo por una civilización que encontró su tortura en la maldad de unos pocos, como tantas muchas.
Despertamos pocas horas después con un excelente desayuno tipo “Brunch” de cava, zumo de naranja, salmón, jamones, quesos, huevos y frutas que nos dejó tanqueados hasta la próxima comida que solo se dio al final de una jornada llena de visitas a puntos turísticos que recordaban esos males de la humanidad, esas barreras que dejan un sabor amargo por una civilización que encontró su tortura en la maldad de unos pocos, como tantas muchas.
Es tarde. La madrugada de este dos de enero de la nueva década solo me deja sentir las miles de agujas que pinchan mis pies cansados. Es el efecto de dolor que produce caminar por el blanco manto invernal por varios días absorviendo toda una nueva cultura. Pero llevo el sufrimiento con el honor de haber coronado una de los grandes viajes de estas crónicas recolonizadoras.
Echo de menos los abrazos de siempre, haberles deseado todo lo que se merecen, pero, como bien se sabe para este punto, siempre hago mi mejor esfuerzo para darme grandes momentos y al fin y al cabo, siempre les llevo en mi mente y mi corazón.
Echo de menos los abrazos de siempre, haberles deseado todo lo que se merecen, pero, como bien se sabe para este punto, siempre hago mi mejor esfuerzo para darme grandes momentos y al fin y al cabo, siempre les llevo en mi mente y mi corazón.
Sigue nevando. Let it snow, let it snow, let it snow. La calidez de la gran compañía de este viaje no deja espacio para fríos extremos. Voy de vuelta a Madrid, donde me esperan un poco más de grados y un poco menos de ganas, aunque sí, muchas resoluciones para esta nueva década. Salud por un gran año para todos!!!
The fire is slowly dyingAnd, my dear, we're still goodbyingBut as long as you love me soLet It Snow! Let It Snow! Let It Snow!






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