domingo, 19 de julio de 2009

XVII: Las mismas solteronas de siempre

Esta se la dedico a mi prima Chabela alias "Elizabeth", que se casó el sábado......


LAS MISMAS SOLTERONAS DE SIEMPRE
XVII


Noche de viernes y el tio Tato se casaba con su novia de varios años. Mi hermana y yo más que emocionadas, estábamos nerviosas por la fiesta de noche a la que íbamos, estrenando nuestros vestidos de seda color curuba, de manga bombacha, corpiño ajustado y falda volada, las medias veladas a juego y la zapatilla blanca. Apenas tendríamos 7 u 8 años. El copete de Alf y el crespo producto del enrulado de la tarde estaban en su punto. Claro, con la ayuda de la laca peluquera y un poco de enredo de peinilla. El brillito de fresa de la vendedora estrella de Ebel lucía de lujo en nuestras boquitas. Asi de ataviadas, cumplimos nuestras complicadas funciones de pajesitas durante la misa y luego fuimos a la recepción.

Mi hermana y yo, Chabela y Ana, éramos las primas, las únicas de la misma edad de ambas familias. Recuerdo la vez que fingimos escaparnos de casa porque nadie nos iba a separar. ¿Se acuerdan? Pues bien, una niña del servicio nos había dicho, de pura maldad, que nuestros padres habían decidido que no nos volveríamos a ver nunca más. Atrás quedaban las noches de cama franca, las guerras de agua, los picnics con vajilla de juguete y barbies mal vestidas. Hasta ahí llegarían nuestros grandes fines de semana juntas, peleando, compitiendo, riendo. Era el adiós a los parques, los viajes, las tardes de juego que con tanta felicidad recuerdo.

Poco faltó para traspasar la puerta del edificio, pues nunca nos atrevimos a hacerlo realmente. Pero sí nos escondimos hasta que se hizo de noche y ya el miedo nos pudo más. Vuelta a casa, nos esperaban nuestros angustiados padres que no entendían la razón de nuestra pérdida y la nota que antes de salir habíamos dejado. Lo teníamos muy claro, nadie nos separaría nunca más.

Y así lo hemos hecho "las flacas y las gordas". Desde pequeñas conservamos nuestra pareja para dormir, jugar, atacar en lucha libre y salir de excursión. Flaca con flaca y Gorda con Gorda. Hoy, cada una en su propio mundo, con diferentes orientaciones, con diferentes intereses, aunque hayamos cambiado los juguetes del fin de semana a unos más carnales, seguimos juntas, vivas y felices, como estaremos por mucho tiempo más.

De vuelta al matrimonio, ya en la recepción, tras la comida y algo de bailecito, prosiguieron a ejecutar ese rito que para entonces era motivo de felicidad y hoy en día, al menos para mi, es motivo de horror: la consabida ¡rifa del ramo!!! En una escena que al menos la mitad de los aquí presentes conocen, procedí en un momento típico de la escuelita del Chavo del Ocho, a decir, mientras todos callaban: ¡MIREN, LAS MISMAS SOLTERONAS DE SIEMPRE! Obvio, la frase no pasaría desapercibida y las risas no se hicieron esperar. Sea este el momento público, para pedirles mis disculpas al ramillete de asistentes al tradicional sorteo.

Esta inocente frase me perseguiría hasta el día de hoy tanto en mi cabeza, como por el patrocinio de mis bellos tíos que siempre me la recuerdan. Y claro, en este país del Sagrado Corazón, la que no se casa entre los 20 y los 25, la dejó el tren. Hasta mi papá me invita a "reevaluar" mis opciones. Menos mal, Mi Chabe, tu sí clasificaste. Y menos mal, querida familia, yo emigré a España donde la edad de merecer rebasa los 30. ¡Que viva el Primer Mundo!

A pesar de que tenías claro que teníamos que casarnos en orden de nacimiento, como bien lo había impuesto el jefe de tu clan, el Tio Tuti, de mayorca a menorca, hoy burlas nuestras reglas y nos confinas a la soltería. y aprovecho para dejar en claro mi inconformidad con esta falta de acatamiento a la tradición. Al menos, trabaja mucho para que pagues nuestros respectivos ancianatos, porque hasta el momento, no se divisan buenas inversiones en el panorama de artículos para dama.

Volviendo al tema que hoy aquí nos reúne, ustedes en magna presencia y yo en memoria y corazón, Hoy, Chabe querida, de Gorda a Flaca te quiero desear la mejor de las suertes en esta nueva etapa que comienzas junto a tu esposo. Hoy unen sus vidas, para hacer de ellas una sola. Hoy has elegido el amor, y aunque nos conmines a la eterna soltería, me siento muy feliz por los dos, por su felicidad y su amor.

Piensa no solo en tí, también en los dos. Siente por tí, también por los dos. No dejes de ser esa mujer emprendedora, trabajadora y maravillosa que todos conocemos y dale a tu esposito todo el amor que tienes. Demuéstraselo día a día en pequeños detalles; no olvides el respeto y la paciencia como tus mejores consejeros y cuenta siempre con la sabiduría de quienes ya han pasado por lo que tu apenas comienzas.

Quien no ha amado, no ha vivido. Y ustedes, viven su amor y lo comparten con nosotros. Síganlo viviendo en el día a día, con la conciencia de compartir la individualidad, con la complicidad de los que se quieren, con la pasión de los que se aman. Que el día de hoy sus espíritus vuelen alto, por encima de la vida misma y se unan en el amplio cielo azul, para siempre, como lo que ahora son: marido y mujer.

Con todo mi cariño,

La misma solterona de siempre.




Nota: Yo, seguiré engrosando las filas de la soltería, ficando y paquerando. Salud en Colombia y salud en España. ¡Que vivan los novios!

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